O governo dos Estados Unidos elevou nesta semana a tensão diplomática com Cuba ao anunciar a acusação formal contra o ex-presidente cubano...
O governo dos Estados Unidos elevou nesta semana a tensão diplomática com Cuba ao anunciar a acusação formal contra o ex-presidente cubano Raúl Castro, de 94 anos. A Justiça norte-americana o responsabiliza pelo derrubamento de duas aeronaves civis em 1996, episódio que causou a morte de quatro pessoas ligadas ao grupo humanitário “Brothers to the Rescue”.
Segundo autoridades americanas, os crimes atribuídos a Castro incluem conspiração para assassinar cidadãos dos EUA, destruição de aeronaves e homicídio. A acusação foi anunciada em Miami pelo procurador-geral interino Todd Blanche, que afirmou que Washington pretende responsabilizar líderes estrangeiros envolvidos em ataques contra americanos, mesmo décadas depois dos fatos.
A movimentação imediatamente gerou comparações com a estratégia utilizada pelos Estados Unidos contra Nicolás Maduro, capturado em janeiro de 2026 durante uma operação militar americana em território venezuelano. Na ocasião, Maduro foi levado para Nova York para responder a acusações relacionadas a narcotráfico e terrorismo.
Analistas internacionais afirmam que a Casa Branca tenta repetir em Cuba a mesma política de “máxima pressão” aplicada anteriormente na Venezuela. Entretanto, especialistas apontam diferenças importantes entre os dois cenários. Enquanto o governo venezuelano enfrentava divisões internas e forte crise política, Cuba mantém um sistema mais fechado, com rígido controle militar e político exercido pelo Partido Comunista.
Semejanzas y diferencias (EN ESPANOL)
La estrategia de Washington hacia La Habana tiene otras similitudes con la que usó para Caracas, como las sanciones a altos funcionarios, el aislamiento económico y diplomático, o la búsqueda de grietas en el gobierno.
Por otro lado, al menos hasta la caída de Maduro hubo una estrecha cooperación de seguridad entre Cuba y Venezuela, que ahora es gobernada por la exvicepresidenta Delcy Rodríguez con el apoyo de Trump.
Pero los expertos también notan distinciones importantes entre ambos países.

«Cuba plantea un reto fundamentalmente diferente: el régimen está más institucionalizado, cohesionado ideológicamente y tiene más experiencia en resistir la presión externa», señala Brian Fonseca, un experto en seguridad y políticas públicas en la Universidad Internacional de Florida.
Existen además fuertes matices entre los casos de Maduro y Castro.
El venezolano aún era presidente en ejercicio cuando fue detenido por EE.UU., acusado de integrar una organización narcotraficante activa, algo que Maduro niega.
Castro, en cambio, lleva tiempo fuera del poder formal y resulta difícil imaginar que EE.UU. logre decapitar el gobierno cubano con un eventual arresto suyo por hechos que ocurrieron hace más de tres décadas.
William LeoGrande, un profesor de la American University en Washington experto en las políticas de EE.UU. hacia Latinoamérica y hacia Cuba en particular, dice a BBC Mundo que en el caso de Castro «puede ser una operación militar más difícil de ejecutar, porque los cubanos ya la vieron, y tiene un riesgo político».
«Aunque el pueblo cubano esté profundamente descontento con el gobierno y su gestión de la economía», explica, «Castro aún tiene apoyo y respeto entre la gente por haber sido uno de los líderes históricos de la revolución: entrar, llevárselo y exhibirlo en EE.UU. como un delincuente común enfadaría a muchos».

Luego está el factor edad. El nonagenario Castro tiene 31 años más que Maduro, por lo que según LeoGrande cualquier acción militar para detenerlo y juzgarlo implica «un riesgo de que lo mates por error y entonces, básicamente, habrías asesinado a un exjefe de Estado».
Trump ha demostrado que está dispuesto a asumir grandes riesgos en operaciones militares como las que ordenó este año en Venezuela e Irán, esta última con resultados menos claros hasta ahora que la primera.
Pero pese a todas sus acciones y declaraciones, Trump sigue sin dar una indicación pública de lo que quiere exactamente en Cuba y si empleará la fuerza militar para lograrlo.
Esa es por el momento otra diferencia con lo ocurrido antes de la captura de Maduro, cuando EE.UU. realizó un insólito despliegue militar frente a las costas caribeñas de Venezuela en nombre del combate al narcotráfico que sirvió luego para arrestar al presidente.
Tampoco se sabe si Trump busca que, como ocurrió en Venezuela, en Cuba asuma un nuevo líder con respaldo de Washington que evite la inestabilidad que causaría una caída completa del gobierno.
Para eso tendría que encontrar a alguien capaz de ganarse la lealtad de las fuerzas armadas, de la burocracia gubernamental y del Partido Comunista, sostiene LeoGrande.
«No sé quién podría ser, sobre todo si lo nombrara EE.UU.», agrega. «La otra alternativa es que EE.UU. entre y trate de dirigir el país por su cuenta, pero creo que eso es improbable porque han aprendido la lección de Irak: esa no es una buena estrategia». Por BBC MUNDO
O atual presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reagiu duramente às acusações e classificou a medida como uma tentativa de justificar futuras ações contra a ilha. Já o governo Trump nega planos de intervenção militar imediata, embora tenha reforçado a pressão econômica e diplomática sobre Havana.
A acusação contra Raúl Castro marca um dos momentos mais delicados nas relações entre Estados Unidos e Cuba nas últimas décadas e pode abrir um novo capítulo de tensão política no Caribe.
